Alguien tiene que hacerlo.
La diferencia entre lo real y lo ficticio radica en la acción.
Son muchas las cosas que podemos pensar, pero si no las hacemos, todo queda en ficción.
He expresado anteriormente que el humano ve en su propio beneficio, y por esto nacen los conflictos. Basado en este hecho queda el contrario de que los conflictos no existirían si todos tuviéramos en cuenta a los demás antes que a nosotros mismos. Muchas veces la diferencia entre un conflicto la hace el acto, el trabajo, que aun siendo necesario, nadie desea hacer, y se vive entonces en las soluciones fáciles, triviales, "temporales" que se vuelven permanentes, y no de fondo. ¿por qué entonces si este trabajo es necesario, nadie lo quiere hacer? ¿es que acaso las actividades personales son más importantes que aquellas actividades que benefician a la comunidad?, ¿cómo entonces pues nos queda tiempo para desperdicir en vanalidades superficiales como la televisión?, ¿acaso pienso de esta manera porque tengo tiempo para muchas cosas ahora? ¿pensaré de la misma forma en otra ocasión donde ya no tenga tanto tiempo?
Hay muchas soluciones donde es necesario emplear recursos. Éstos recursos pueden ser muy costosos, pero al final muchos de ellos se pueden traducir en trabajo.
Es aquí donde entra la determinación de hacer las cosas importantes por la sociedad por parte de uno mismo, pero luego se planteean cuestiones de egoísmo: ¿por qué yo (haré esto) si nadie lo va a tomar en cuenta? ¿por me toca a mí corregir lo que está mal y los demás estarán sentados en sus casitas viendo la televisión? este tipo de idiosincrasia es la que hace que las soluciones "temporales" a los problemas se vuelvan permanentes. Creo que para cambiar este tipo de idiosincrasia lo primero que hay que hacer es conocernos a nosotros mismos y a la sociedad, saber que las personas en general se rigen bajo el principio del menor esfuerzo
Que nos queda entonces si nuestro trabajo no será apreciado ni reconocido. Muchos dirían que la satisfacción personal. Esto la verdad no basta para muchos, y más cuando el trabajo se es atribuido a otro y la fama y gloria de tal trabajo se le atribuyen a otro.
Para esto se crearon los derechos de autor, y demás artilugios que hace que tal fama no sea arrebatada de nuestras manos, pero, ¿de qué sirven estos cuando el propósito del trabajo no es la fama ni la gloria? si el trabajo es importante, será únicamente en el caso en que ese trabajo beneficie a los demás, luego entonces, el hecho de buscar fama o gloria por un trabajo desvirtúa el fin primero por el cual fue hecho ese trabajo.
Llegamos entonces al punto de donde habíamos partido, y la idiosincrasia antes mencionada no nos permite avanzar, ya sea por una u otra razón. ¿que es entonces aquello que nos dará la iniciativa para avanzar en la dirección que sabemos es la correcta? si se tiene un espíritu verdaderamente fuerte, se dará el primer paso y se llegará al final, si no, se podrá dar el primer paso, pero no se podrá llegar al último. Viene aquí otra consecuencia de la idiosincrasia antes mencionada: la mediocridad. Y es que, si nuestro trabajo no va a ser reconocido ni apreciado, ¿por qué hacerlo bien?, mejor aún, se podría llegar a pensar que si se hace mal o a medias sería mejor para el reconocimiento, pues así aseguraríamos por un lado el "derecho de autor" y por otro lado el reconocimiento por la iniciativa, que aunque buena en su intención, es mala en su proceder, pues se inicia algo con el propósito de ganar reconocimiento, y no por el hecho de que sea benéfico.
¿que es entonces aquello que nos permitirá salir del círculo vicioso del egoísmo?
Todo trabajo implica riesgos
Algo que puede desanimar a la acción es el hecho de que el trabajo sea utilizado por personas a quienes no haya sido dirigido, nadie sabe para quien trabaja, y/o que sea utilizados con propósitos distintos al original.
El que hace buenas cosas y gratis para los demás puede crear adicción en ellos, y éstos también intentarán aprovecharse de quien creen un ingenuo al hacer cosas que no significan un esfuerzo para ellos y que los libera de algo que representa una carga para ellos.